Mi vida en Bangalore http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net Relatos desde la tierra de los frijoles hervidos es-es Viajes the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Las fiestas Septembrinas 2a parte http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/10/22/las-fiestas-septembrinas-2a-parte 2009-10-22T20:32:14+00:00 Y bueno, continuando con el espíritu festivo del mes, tuve otras dos fiestas el fin de semana siguiente a la fiesta del grito.

El sábado era el cumpleaños de uno de los mefistos* y su jefa del equipo nos invitó a Annika y a mí a ser partícipes de los preparativos para la fiesta sorpresa. Nos tocó hacer una piñata para Binoy (el festejado) y comprar condones para rellenarla: Lisa, la jefa del equipo, es demasiado tímida como para ir ella misma a comprarlos. Así que Annika y yo nos pusimos manos a la obra e intentamos hacer la mentada piñata con un globo mediano y papel períodico. Tratamos de decorarla lo mejor que pudimos, pero nuestros intentos la verdad fueron inútiles: terminó siendo un verdadero fiasco cargado de condones y dulces.

De cualquier manera, la fiesta terminó siendo todo un éxito. El evento tuvo lugar en casa de Sufiyan y Barun, que es más o menos grande y amueblada muy minimalista, como la mayoría de las casas de chavos indios: solo con un par de sillas de plástico, un sillon de bolsa, y un colchoncito en el piso donde sentarse, y claro, no podía faltar la laptop conectada a unas bocinas grandes donde luego estuvimos escuchando muy buena música, cortesía de los iPod de Barun y Anoop. Al llegar estuvimos inflando globos en forma de pájaro -no me pregunten por qué- para adornar la casa. Al llegar Binoy (que creía que había una reunion - o más bien, una peda- entre solo chavos), todos nos escondimos y apagamos las luces para sorprenderlo, pero la verdad no se vio muy sorprendido... más bien decepcionado... :P Pero como quiera nos divertimos un buen. Todos -sí, TO-DOS- bailamos como locos una buena parte de la noche. Hubo dramas, chismes, confesiones y coqueteos... cervezas y comida china. De esta fiesta, lamentablemente, no tengo muchas fotos. Solo tengo 3, y no muy buenas. Las pilas de mi cámara -como siempre- se acabaron en el peor momento: justo antes de empezar. Pero Barun me prometió traerme un CD con las fotos que el tomó. Ya las treparé en Facebook para que puedan verlas.

Para la 1am estaba lloviendo muy fuerte y nadie podía irse a su casa. Pero Bharad, el novio de Annika, consiguió que Lisa le prestara su coche para ellos poder irse, y yo me regresé con mi piel, bien abrigados, en la moto. Nos mojamos poco porque en realidad la casa de Suf no está tan lejos de la mía. Los demás aun se quedaron otro rato ahí. No supe más.

Al siguiente día, y ya enrachados en la pachangueada, tuvimos una fiesta "formal" organizada por la compañía. Para esa fiesta ya veníamos preparándonos desde una semana antes. El motivo del festejo era el cambio de oficina. Teníamos visitas de varias partes del mundo que vinieron a ayudar con la mudanza y rollos de logística, así que la empresa echó la casa por la ventana: rentaron un salón en un hotel de lujo, y pusieron barra libre de las 7pm a las 11pm (recuerden que todo evento en Bangalore debe terminar siempre a las 11pm).

 

Durante esa fiesta todo estuvo muy tranquilo. Había bebidas ilimitadas, pero nadie se puso estúpido ni se supo de ridiculeces por parte de ningún empleado como había ocurrido en fiestas pasdas. Por supuesto que yo bailé todo lo que los zapatos me permitieron, y aunque toda la noche guardé una distancia considerable con mi piel, al final nos fuimos a casa juntos.

*mefistos = dícese de los miembros del departamento de MEF (Master English File) de la oficina, al que por supuesto pertenece mi cielo.

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Las fiestas Septembrinas 1ra parte http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/10/18/las-fiestas-septembrinas-1ra-parte 2009-10-18T21:18:51+00:00 Pues sí. La verdad no se me da mucho el andar de parranda en Bangalore. Y es que las reglas de Bangalore no fomentan la pachanga porque por ley, los bares y restaurantes tienen que cerrar a las 11pm. Pero en Septiembre, tuve una agenda muy agitada en cuanto a fiestas y celebraciones.

Y bueno, como la patria es primero, pues claro que tenía que haber una fiesta para celebrar la Independencia. Y como, por supuesto, los mexas de Bangalore nomás no nos organizamos, pues la celebración tuvo lugar en Chennai. Yo me enteré del evento 3 días antes, así que no tenía mucho tiempo para comprar el boleto de autobús. Me lancé al siguiente día a buscar agencias de viajes cerca de mi casa (donde por suerte tengo de todo) y encontré una oficina chiquitina que era atendida por un señor mallu* muy amable que me conseguió un boleto de tren para el mismo sábado, el día de la fiesta, en la mañana y un boleto de regreso en autobús para el domingo en la noche. Ese mismo señor me vendió los boletos de autobús a Gokarna, pero de eso ya hablaré en otro post.

El boleto del tren por supuesto lo perdí porque no me pude levantar a tiempo para tomarlo. Tenía que haberme levantado a las 6:30am a más tardar para poder tomar el tren a las 8:15 y claro que, después de haberme ido a la cama a las 3am, como es mi costumbre, pues terminé despertando a las 10am. Así que le hablé lloriqueando a mi cielo, que ni tardo ni perezoso se puso a investigar si había otras formas de llegar a Chennai esa misma tarde, y por fin encontró un autobús que iba a salir en 45 minutos. Llegó a mi casa en 5 minutos, y en otros 5 minutos ya estábamos en camino al otro lado de la ciudad donde me esperaba el autobús. Apenas llegamos raspando pero, gracias al heroico gesto de mi cielo de conducir como desquiciado a media mañana en el tráfico de Bangalore, logré salir con dirección a Chennai a las 11am. La hora estimada de llegada: 6pm.

Apenas llegando a Chennai, tuve que lidiar con los ricksheros, que querían cobrarme casi lo mismo que pagué por el boleto de autobús para llevarme a la casa de Dalina, la anfitriona de la fiesta, porque al parecer estaba en el otro lado de la ciudad. Pues la vena regia, por supuesto, no me dejó doblegarme ante las exigencias de los ricksheros, y me puse a investigar la posibilidad de tomar un camión local que al menos me acercara un poco a un lugar donde pudiera tomar un rickshaw que me cobrara una tarifa más normal. Así fue como tomé un camión de Koyambedu a Tiruvanmiyur, que me costó 12 rupias, y una hora y media para acercarme a un rickshaw que solo me cobrara 100 rupias para llevarme a Akarai (sí, se pronuncia igual que "Ah, caray!") y por fin llegué a la casa de Dalina, exactamente a las 8pm, cuando la fiesta estaba por comenzar. Su casa es enorme y muy bonita: con un jardín con palmeras y un cesped muy bien cuidado donde habían puesto 10 mesas que ya tenían encima platos hondos con pepinos en rodajas, y botellitas de Tajín al lado. Me di un baño rápido, y me dispuse a pasarla conmadre.

Por supuesto que pasarla conmadre, rodeada de mexas, no es nada difícil. En la fiesta había 5 familias y 3 chicas solteras mexas. Bueno, en realidad las familias no estaban completas porque no había ningún niño, lo cual era muy cómodo para los papás, pero en parte se sintió como que algo faltaba. Bailamos al son de las cumbias, la salsa, el merengue y cuanto ritmo latino pudimos conseguir entre los aparatos de música portátiles de todos, y comimos comida mexicana casera que cada familia trajo: mole, picadillo, rajas con queso, salpicón, champiñones y arroz a la mexicana; y por supuesto, los postres que no podían faltar, como el pay de limón con galletas marías, el arroz con leche, las palanquetas y un pastel con la bandera tricolor. La anfitriona anduvo por todas las mesas repartiendo muppets -con el tequila baratón, por supuesto, porque "el bueno" estaba reservado para los resagados mexas- a los invitados franceses y españoles que había ahí. Y por supuesto, a las 11pm, uno de los mexas, cuyo nombre es Eduardo, dio el grito desde el balcón principal de la casa, mientras ondeaba una bandera enorme, que supongo que Dalina guarda con celo en su casa. En resumen, me divertí un buen, y pude hablar español todo el tiempo, cosa que, obviamente, no puedo hacer muy seguido.

*mallu = originario del estado de Kerala, donde el idioma oficial es malayalam.

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Mysore: Crónica de un viaje espontáneo. http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/10/04/mysore-cronica-un-viaje-espontaneo 2009-10-04T23:24:12+00:00 Mi viaje a Mysore tampoco fue algo planeado. Resulta que unas amigas de mi amiga Annika vinieron a visitar la India y decidieron hacer un pequeño viaje antes de regresar a Estonia, a principios de Agosto, y pues como rentaron una van para eso, pues tenían un asiento extra y así me invitó Annika. Al principio como que tenía mis dudas porque creí que sería todo en estonio y que me iba a sentir toda ajena al cuadro. Pero luego decidí que si no era así, tal vez no tendría otra oportunidad de ir pronto, y como no tenía grandes planes para ese finde, pues me fui con ellas.

Mysore es una de las ciudades más importantes del estado de Karnataka. La segunda más grande, después de Bangalore, y es considerada algo así como la capital cultural del Estado por el papel que tiene en la historia.

La salida era el sábado a las 7am. Yo, que no estoy acostumbrada a levantarme tan temprano, por supuesto, me quedé dormida y llegué tarde al punto de reunión, cosa que le caga a Annika, pero que se aguanta estoicamente. Y bueno, el camino a Mysore desde Bangalore es sólo de 3 horas, pero ellas tenían el plan de detenerse en el camino, no solo a comer, sino a visitar algún otro lugar de interés que pudiera haber antes de llegar a Mysore.

La primera parada fue en un río. Era como un espacio para picnic familiar, junto a un río, pero nadie estaba nadando en el río. La atracción principal era un paseo en unas lanchitas redondas, que me parece se llaman coracles, y por supuesto que teníamos que treparnos a una y dar unas vueltas por el río. Y no hablo de vueltas en sentido figurado, porque de hecho, al parecer eso es lo que la mayoría de los turistas quieren cuando van ahí: unas vueltecitas tipo las tacitas de las ferias... Estuvo chido, pero me pareció algo caro. ¿50 rupias por persona por 5 minutos? ¿Será mi vena regia? ¿O será que ya soy más india y pienso en rupias? ¡Pero es que 50 rupias son como 12 pesos! ¡Es un descaro!

La siguiente parada fue un panteón al que llaman Gumbaz. Ya sé que puede sonar descabellado, pero la neta el lugar no estaba tan mal. Era más bien un jardin enorme con algunas tumbas bajo los árboles aquí y allá. Y había un mausoleo grande, donde descansan los restos del tal Tippu Sultan y su padre, o su esposa, no sé muy bien. Ahí fue donde por fin le pude comprar pilas a mi cámara y empezar a tomar fotos.

Luego del panteón ese, fuimos a un palacio, que no pudimos ver porque nos cobraban tarifa de extranjero y era exageradamente cara. Eso de la tarifa de extranjero es una verdadera mentada de madre. En los lugares más turísticos, que llaman más la atención o que tienen fama entre la comunidad extranjera -ya sea porque están en el Lonely Planet o algún libro de esos o porque se corre la voz de que esta chido-, por lo regular tienen dos tairfas: la de los indios, que por lo regular es una cuota ridicula como 20 rupias o algo así, y la de los extranjeros, que por lo regular es exorbitantemente más cara. En este caso, era 5 veces más cara. Pero en el Taj Mahal la diferencia es abismal: ¡25 para los indios, 750 para los extranjeros! Pero bueno, hay un lado bueno en todo esto. A eso voy. El caso es que salimos de ahí sin siquiera haber visto el dichoso palacio.

Después de eso fuimos a un templo, donde tomamos unas pocas fotos, pero nadie entró, y luego a un parque botánico cuyo nombre no recuerdo, pero que la verdad estuvo medio aburrido porque sólo era cuestión de recorrer un camino lleno de árboles, llegar a un punto donde ya no podíamos pasar y regresar por donde vinimos. Tomé unas cuantas fotos de cosillas que me llamaron la atención como un arbusto que estoy segura fue moldeado en forma de corazón, pero que resultó pareciendo un enorme pacman. :P

De ahí ya nos fuimos directo a Mysore. La primera y única parada antes del hotel: Chamundi Hills y el templo del toro. Chamundi Hills es más bien como un mirador. Había un templo en la cima, al que le tomé muchas fotos y muchos animales -en especial simios- alrededor del templo, a los que no les tomé tantas como hubiera querido. De regreso hacia abajo, nos tomamos algunas fotos en el mirador, y nos detuvimos en el templo del toro. Todas las estonias se metieron en el templo a ser bendecidas, para lo que tuvieron que comprar unas ofrendas de flores y frutas de 80 rupias cada una, que las hacían merecedoras de un punto de polvo rojo en la frente. A mí eso de las bendecidas la verdad no me entusiasma tanto, y yo me quedé afuera esperándolas mientras se dejaba venir una lluvia más o menos pesada. Y bueno, finalmente fue la lluvia quien las hizo regresar super pronto, y nos fuimos de ahí sin mojarnos gran cosa.

Próxima parada: Brindavan Gardens. La mayor atracción del lugar era una fuente musical, cuyo show empezaba a las 7pm. El lugar estaba que no cabía un alma para ese punto, así que decidimos no quedarnos al show e irnos en ese momento. Pero los eventos importantes de ese paseo fueron 1) que fuimos seguidas casi todo el tiempo por un acosador que al final sólo le pidió el teléfono a una de las amigas de Annika, y se esfumó tras la negativa; y 2) que mucha gente se acercaba a pedirnos posar con ellos para sacarse una foto. A Annika hasta le dieron un bebé a cargar para la foto, y el bebé se le hizo popó mientras lo tenía en los brazos. Por suerte, se veía que esos indios eran de las nuevas generaciones, y el bebé traía un pañal puesto!

Luego de eso anduvimos dando vueltas un rato hasta encontrar un hotel más o menos decente, y finalmente encontramos uno bueno, no tan feo y barato. Ahí, después de refrescarnos un poco, fuimos a preguntarle al recepcionista si podíamos conseguir licor en algún lado cerca, y el señor, muy servicial, nos informó que ellos mismos nos podían llevar cualquier licor que quisieramos a nuestro cuarto. Y así decidimos ordenar pizza y coca-colas, un par de cervezas y una botellita de ron. Las cervezas resultaron ser de las pesadas y Annika por supuesto no necesitó más que un trago para decidir que no quería y yo apenas me tomé la mitad de una. Sus amigas se tomaron el ron y después de un buen chal, cada quien a sus cuartos a dormir.

La mañana siguiente Annika se despertó con un ojo cucho. Al parecer le picó un bicho en la cama, y parecía que se acababa de agarrar a trancazos con algún boxeador bien perro. Entonces, con todo el pánico de ella, tuvimos que ir a un hospital a que consultara para que la calmaran, porque a pesar de que no le dolía nada, yo creo que no estaba dispuesta a salir así sin darle pelea. De ahí nos fuimos a comer, y luego al zoológico, que es una de las atracciones principales de Mysore.

El zoológico es enorme. Tiene un recorrido establecido de 2.9Km, y los animales en su mayoría están al aire libre, en espacios separados por una especie de canalitos que rodean sus áreas. Algo de lo que me arrepiento es de no haber tomado fotos de las advertencias del zoológico. Aunque busqué fotos en Google, y encontré esto, y esto. En realidad no era lo que tenía en mente porque lo que más me llamó la atención de esas advertencias, eran los dibujos, más que los mensajes, que en pocas palabras podrían interpretarse como: "Si te sientas en el riel que te separa de los animales, te pudes caer, y el animal te puede morder una axila, y aunque tengas una axila sangrante, te vamos a llevar a la cárcel." :P

Después del zoo, fuimos al palacio, que es la atracción principal de Mysore y la que de verdad vale más la pena. Ahí nos dijeron al llegar que la cuota para los indios era de 20 rupias, y para los extranjeros era de 200. Preguntamos si podríamos pagar tarifa de indio porque vivimos aquí, y tenemos nuestra tarjeta de contribuyentes y todo, y primero nos dijeron que sí, que sólo teníamos que coseguir un permiso del director, y que seguro que nos dejaban pagar menos a Annika y a mi. Pero claro que el director ni siquiera nos escuchó. Al vernos nos dijo que un extranjero es extranjero, que no importa donde viva, nosotras no somos indias, y no tenemos derecho a tarifa preferencial. En ese momento yo pensé "bueno, pues se ve bonito desde afuera, con eso tengo.. ni loca voy a pagar 200 rupias por entrar a ver el mentado palacio, y menos después de que se ponen tan mamones", así que decidí no entrar y quedarme a esperarlas afuera. Pero el señor que originalmente nos dijo que podríamos conseguir tarifa preferencial, nos dijo ahí mismo, cuando nos rechazaron, que yo podía entrar como india. Que solo necesitaba decir que era de Delhi, y que nadie me haría preguntas. Así que me compró un boleto de 20 rupias, y así me pude meter a ver el palacio por dentro. La verdad fue un poco incómodo porque me tuve que quitar los zapatos, y los tuve que dejar afuera en la paquetería, igual que las cámaras, que también están prohibidas adentro. Así que casi corrí y me aventé el recorrido en un poco más de 10 minutos. No me arrepiento. Digo, estaba muy bonito y todo, pero nada que no hubiera visto antes. Supongo que después de ver palacios de Rajasthan y sobre todo, el Taj Mahal, ya el resto de las cosas como que ya no son la gran cosa.

Ya de ahí, el regreso a Bangalore transcurrió sin paradas y sin grandes complicaciones. Llegamos alrededor de las 9pm, y Annika y yo nos fuimos a cenar con nuestros respectivos -que habían venido a recogernos- al Empire, un restaurante de comida india y árabe que está abierto hasta altas horas de la noche y que tiene varias sucursales en todo Bangalore. Nosotros fuimos a la de Koramangala, que era la que quedaba más cerca del hotel de las estonias. De ahí, cada quien a su casa.

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Otra norteña en la India http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/10/04/otra-nortena-la-india 2009-10-04T21:24:38+00:00 A pesar de que los únicos mexas que conozco por estos lares son también norteños, hace un poco más de un mes me alegré mucho de conocer otra chica norteña, de Sonora, que andaba en Bangalore por cuestiones de trabajo. La conocí por medio del couchsurfing.com y solo estuvo aquí una semana, pero me pasé un par de días muy divertidos en su compañía.

El sábado después de su llegada fui a recogerla a su hotel y ahí almorzamos un buen buffet patrocinado por su empresa. Como era un hotel de lujo, pues el brunch estuvo muy decente. Luego nos fuimos de compras a Garuda Mall, apesar de las advertencias de mi cielo de no ir a lugares muy concurridos, porque en esos días andaba la fiebre porcina azotando las mentes indias. Pero como buenas mexas, dijimos "pos ya'staría de Dios" y comoquiera nos salimos. Las compras fueron principalmente en Health & Glow, que es mi farmacia favorita: hagan de cuenta Benavides. Y es que tenía algún shampoo y limpiador facial que comprar. En fin. Despues de eso nos fuimos a mi casa a ver una película en hindi y botanearnosla un poco mientras comíamos quesadillas con carne de res molida y nos echábamos unas Coronas, nuevamente patrocinadas por su empresa (bendita sea) y luego ya cuando empezó a oscurecer un poco, y llegó mi cielo a mi casa, la acompañamos a conseguir un rickshaw que la llevara a su hotel de regreso y ahí nos despedimos.

Luego el martes fuimos a comer juntas, antes de que yo fuera a la oficina. Fuimos a un mall cerca de su oficina y ahí comimos enchiladas (recomendación previa de Annika, que había ido ahí en uno de sus tantos viajes al FRO* este año) y nachos en el patio de comidas.

Estuvimos hablando de mil cosas, de las cosas que extrañamos de México, de aquellas que en realidad no extrañamos nada. De la situación económica en todos lados, de las oportunidades de ir a otros países. En fin, una comida muy amena y una caminata de regreso muy reconfortante. Ella trabaja para una agencia de apoyo a estudiantes de intercambio o que quieren estudiar en el extranjero. Su trabajo es super chido porque tiene que viajar un buen, pero al parecer no le gusta mucho lo que hace en sí en el trabajo. Así que también tiene sus sueños de escapatoria heróica, aunque por razones distintas a las mías.

No tienen una idea de lo genial que es conocer a alguien que te entienda a la primera y con quien compartir miedos y esperanzas cuando se está tan lejos de casa. Son cosas que no pasan muy seguido, y que por supuesto, se deben aprovechar.

Yo espero que ella vuelva pronto a Bangalore, o mejor aún, que yo pueda ir un día a visitarla a dondequiera que vaya a dar. Por lo pronto, seguimos en contacto.

*FRO = Foreign Registration Office (da para un post aparte).

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Pondicherry http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/09/14/pondicherry 2009-09-14T20:43:30+00:00 Desde la primera vez que vine a la India, en el 2003, siempre quise conocer este pueblito francés que está en medio del estado de Tamil Nadu y del que todo mundo hablaba siempre tan bien.

Por fin me tocó conocerlo, y todo por una chiripada. Una amiga mía, Laura, que estaba a punto de dejar la India, quería vender su motoneta y yo se la compré, y el día que vino a dejarmela, me dijo de pasada que ese fin de semana se iba a Pondicherry. Por supuesto que no quise perderme la oportunidad de ir. Porque estamos de acuerdo que para viajar, es mejor con alguien conocido, y en ese momento yo no tenía nadie con quien poder hacer un viaje así, relámpago, de fin de semana y sin tanta planeación. Bueno, ningún tipo de viaje, en realidad. Así que me acomodé en el plan de Laura, y me fui con ella y otros amigos que hacía años que no veía. Ella compró mi boleto y me dijo de donde saldría nuestro autobus, y allá fui, el viernes a las 10pm (cosa que jamás había hecho) en un rickshaw, de MG Road, al City Market, que en Monterrey sería como del Barrio Antiguo, a la Central de Autobuses en Colón. Pero, ¿qué demonios? Si mi propósito es vivir, pues lo primero que se debe ir es el miedo, ¿que no? Por cierto, la motoneta no la he usado... aun después de dos meses de tenerla ahí en el estacionamiento de mi edificio. Pero ya será material para otro post.

La verdad es que en Pondy me divertí mucho. Llegamos a las 6am y nos reunimos con un segundo grupo de amigos de los amigos con los que ibamos, y juntos contratamos unos tres rickshaws para ir a buscar cuartos en algún hotel o casa de huéspedes que estuviera más céntrica. Lo primero que me llamó la atención del centro fue que estaba limpio. Por un momento, pude olvidar que estaba en la India, y vi calles limpias con banquetas completas!!

Y bueno, después de buscar por un buen rato en varios lugares, encontramos un lugarcito bien mono en una casa de huéspedes, que se sentía más como una casa de muestra para rentar o algo así. Nos rentaron una casa completa de dos recámaras por una noche y casi todo un día. Teníamos una cocina para nosotras solas y dos baños completos... ¿qué más se podía pedir?

Esa misma tarde, luego de una ducha rápida y una pestañeada, fuimos a desayunar y ahí nos encontramos a dos de las chicas que venían en nuestro grupo y que nosotras aún no conocíamos, y nos cayeron muy bien. Bien aliviandas y muy dulces las dos! Y luego nos fuimos con otro par de amigos a conseguir unas motonetas para andar ahí en Pondy sin tener que lidiar con ricksheros. Yo, que ahora soy dueña de una linda motoneta, aproveché la ocasión para irme a practicar la manejada al siguiente día, y la verdad que ya no quería soltarla!... En la motoneta nos fuimos un poco a las afueras de Pondy para ver mueblerias antiguas. Todo estaba hermoso, pero carísimo! Al menos para mi presupuesto de estudiante foranea... En esas mueblerias, vimos unas esculturas de animales, todos con su respectiva representación fálica muy bien puesta.

Otra cosa que me llamó la atención de Pondy fue el francés... porque por supuesto, ahí ellos eran los hablantes nativos. En la casa donde nos hospedamos, Le Reve Bleu, creo que se llamaba, el dueño no hablaba inglés, solo francés y tamil. Así que tuve que hacer uso del tartamudeo que tengo por francés para entender que quería entrar a la casa a checar la conexión de la tele y para decirle de donde soy y por cuanto tiempo estaríamos ahí... eso estuvo bien chido... aunque batallara al principio... pero me da la impresión de que si lo practico un par de días más, puedo hablarlo fluidamente. :)

La vida nocturna en Pondy está bien chida. ¿O será que cualquier otra ciudad que no sea del estado de Karnataka tiene vida nocturna normal? :P Será el sereno... pero el caso es que las dos noches que estuvimos ahí, fuimos a un barecito coquetón, cuyo nombre no recuerdo -por supuesto-, pero que estaba siempre lleno de extranjeros. Bueno, como todo en Pondicherry.

El domingo, fuimos a desayunar un panecillo y una malteada a un café muy mono que está junto al mar. Y luego de ir a visitar un templo donde lo único que hicimos fue quedarnos viendo al elefante que estaba afuera, fuimos a un mercadito callejero donde vendían ropa "ligera", de esa que no se puede usar en la India, y ahí me compré una falda, dos blusas y un vestido de tirantes que supongo que jamás podré usar aquí, pero que me encantó. Luego de regreso al malecón, y antes de tener que ir a entregar las motos, fuimos a comer a un hotel de cinco estrellas -o por lo menos cuatro, ¿me lo creen?- donde tenían un brunch delicioso. Por supuesto, lo que más comí yo de ese buffet, fueron los postres.

Después de eso, y a petición de mi adorado cielito, fuimos en busca de licor, porque al parecer en Pondy es más barato que en Bangalore, y te dejan traer dos botellas en el camino. Pero no encontramos un lugar donde comprarlo, y terminamos yendo a un lugar medio sospechoso a donde nos mandaron unos tipos en la calle. Fuimos al lugar ese, que parecía ser un hotel o un bar, o un restaurante, o todo combinado. Un tipo nos hizo pasar a una salita medio oscura, y nos pidió esperar ahí. No supimos cómo explicar que sólo queríamos licor para llevar, y que no queríamos tomar ahí, pero de alguna manera nos dimos a entender, principalmente porque Laura sabe algo de hindi, y como pudo les dijo... pero cuando ya se nos hizo muy sospechoso, fue cuando nos trajeron una lista del licor que tenían disponible, nos dieron unos precios que sonaban muy parecidos a los de Bangalore y nos pidieron pasar a otra oficina dentro de esa salita, aun mas pequeña, y más oscura. Entonces, hicimos nuestra graciosa huida. Les dimos las "gracias, pero no, gracias" y nos fuimos lo mas rápido que pudimos. De ahi nos fuimos a una tienda un poco más grande que un Seven Eleven, y compramos queso, jamón y mayonesa, para prepararnos unas tortas bien ricas con un pan francés que habíamos comprado luego de ir al mercado. Y con nuestras tortas enmochiladas, y después de una buena ducha, salimos de nuevo, a vernos con el resto del grupo en el barecito coquetón, para hacer el viaje juntos nuevamente a la estación del autobus que nos llevaría de regreso a Bangalore.

Llegamos a Bangalore cuando todavía estaba oscuro, y rechazamos a cuanto rickshero nos preguntaba si queríamos un rickshaw. Esperamos un rato a ver si veíamos algún autobus que nos trajera a Indiranagar, pero luego de una media hora, nos rendimos y finalmente tomamos el rickshaw a la casa. Al menos la tarifa fue justa y no tuvimos que pagar de más, como por lo regular pasa en esos casos.

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Recapitulando http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/09/11/recapitulando 2009-09-11T19:47:07+00:00 Mi vida anterior a este nuevo capítulo, era como de un fantasma. Nunca viajaba a ningún lado. Rara vez comía en restaurantes de comida occidental, y cada vez que iba al cine -sola, por supuesto- me sentía culpable de divertirme tanto. Estuve trabajando sobre la idea de tener algo de experiencia "valiosa" para poder regresar a Monterrey y tener una esperanza de conseguir un trabajo decente, así que me puse a estudiar un curso tan aburrido que me dormía durante las clases, cuando no me iba de pinta al cine que estaba cerca.

Luego de varios meses de picada, y de no saber como salir de ese astío y pensar en ideas extremas, por fin llegó el final de una historia que todos habían dado por perdida, menos yo. Como siempre, la última en darme cuenta. Tengo que admitir que pasé muy malos ratos durante ese período de transición, pero como buena mamba negra que soy, salí airosa con mi nueva piel. Fue algo así como un episodio de boxeo, donde salí con unos cuantos moretones, pero satisfecha de poder levantar los brazos al final del round -con un peso menos encima-, sin importarme mostrar la sonrisa chimuela. Ya se me había pasado, desde hacía mucho tiempo, la hora de tirar la toalla.

Despues de mi último viaje a México en Febrero, luego de haber revivido y afianzado mi positivismo y entusiasmo por la vida, regresé a Bangalore con la determinación de visitar todos los lugares que a lo largo de tres años de vida fantasma no me atreví a conocer y que todo extranjero de respeto que pasa por estas tierras debe conocer. Además, me di cuenta de que en realidad amo mi trabajo, y de que me gustaría poder hacer esto toda mi vida. Lo cierto es que aun no me hago a la idea de hacerlo aquí, pero sigo ideando planes para un día poder irme, sin dejar de hacer lo que hago aquí.

Por el momento, me propongo aprender de nuevo lo que es la vida como una persona normal: una persona que vive, que se quiere, que viaja... que sonrie.

 

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Introducción http://margaritasenlaindia.lacoctelera.net/post/2009/09/11/introduccion 2009-09-11T12:46:17+00:00 No es la primera vez que hago un blog sobre mi estadía en la India. Ya lo intenté una vez, pero al cabo de un tiempo me di cuenta que mis palabras se hacían más y más amargas y tuve que dejarlo.

Esta vez, con una nueva y mejor situacion personal, intento organizar mis ideas y compartir mis andanzas con gente que me entiende, para no perder la conexión con mis raices, y a la vez mostrar que la vida lejos de casa puede ser una experiencia interesante.

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